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La Denominación de Origen Calificada Rioja > Tipos de vino
En la Denominación de Origen Rioja se elaboran vinos tintos, blancos y rosados, que se han clasificado tradicionalmente en función de su edad en el momento de ser etiquetados y del proceso de crianza y envejecimiento que han seguido. El Consejo Regulador establece cuatro categorías: vino joven, vino crianza, vino reserva y vino gran reserva, tanto para los tintos como para los blancos, pues hay bodegas que elaboran blancos con gran capacidad de envejecimiento.
Los vinos jóvenes son vinos comercializados en su primer o segundo año de vida, que tradicionalmente pasaban de los depósitos a la botella, sin un periodo intermedio de crianza en barrica, y en los que priman la frescura y los aromas primarios procedentes de la uva.
Los vinos de crianza se comercializan como pronto en su tercer año de vida, después de pasar al menos un año en barrica (en el caso de los tintos) o seis meses (en el caso de los blancos). El resto del tiempo envejecen en botella antes de ser etiquetados.
Los vinos de reserva han sido sometidos al menos a tres años completos de envejecimiento, aunque el periodo mínimo de permanencia en barrica coincide con el de los crianzas: un año. En el caso de los blancos, el periodo total de envejecimiento exigido se reduce a dos años, de los cuales medio año como mínimo debe ser en barrica.
Por último, los grandes reservas se elaboran sólo en añadas con uva de gran calidad, y se etiquetan después de permanecer como mínimo dos años en barrica y tres en botella. En el caso de los blancos, se exige un periodo total de envejecimiento de al menos cuatro años, mientras que el periodo mínimo de permanencia en barrica es igual al de los reservas y crianzas: seis meses.
En la actualidad algunas bodegas consideran que estas categorías resultan demasiado rígidas, y proporcionan a sus vinos los periodos de crianza en barrica y de envejecimiento en botella que estiman más adecuados, renunciando a etiquetarlos como jóvenes, crianzas o reservas si no se ajustan a los tiempos de referencia establecidos por el Consejo Regulador. Hay vinos del año que han permanecido durante algún tiempo en barrica, y por lo tanto tienen características distintas a las de un vino joven tradicional, y también vinos criados en barrica que no alcanzan los periodos mínimos exigidos a un “reserva”, pero superan ampliamente los habituales de un “crianza”.