La Región
La Denominación de Origen Calificada Rioja > Medidas de calidad
El prestigio internacional de los vinos de Rioja responde en parte a las buenas condiciones del territorio para producir uva de calidad. Pero también a su larga tradición vinícola y a las estrictas normas de control impuestas por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen, que superan en rigor a las de muchas otras regiones del mundo y que fueron reconocidas con la concesión a la Denominación del rango de “Calificada”.
Con objeto de garantizar la calidad de los vinos de Rioja, el Reglamento de la Denominación establece, entre otros aspectos, el número mínimo y máximo de cepas que se puede plantar por hectárea; el uso o no de sistemas de riego; el modo de podar las plantas, incluyendo el número de yemas por cepa; el grado alcohólico que deben tener las uvas vendimiadas; la producción máxima de uva por hectárea; las técnicas de elaboración, que excluyen la utilización de ciertos tipos de prensa y otras máquinas; las formas y condiciones de crianza del vino, que prohíben el uso de trozos de madera para aportar aromas a bajo coste, y los requisitos de las bodegas de crianza, que deben contar con un número mínimo de barricas bordelesas de roble para ser consideradas como tales.
Los técnicos del Consejo supervisan cada año, durante el periodo de vendimia, la uva que entra en las distintas bodegas de elaboración, y una vez obtenidos los vinos realizan análisis químicos y catas de todos y cada uno de ellos para determinar si merecen la calificación oficial de vinos de Rioja o no.