Distancias: a 14 kilómetros de Logroño y a 36 km de Calahorra.
Para muchos conductores habituales o circunstanciales de la Nacional 232, Agoncillo será probablemente una hilera de casas situadas a ambos lados de la carretera. Al Este existe un gran polígono empresarial, al Oeste un pequeño aeropuerto, antigua base militar, y al Sur discurre la Autopista Vasco-Aragonesa. Un municipio industrial, en suma, antesala de la capital autonómica, que se encuentra a ocho minutos de distancia.
Por eso sorprende acercarse a su centro urbano y descubrir una verdadera plaza de pueblo, presidida por un castillo medieval y una iglesia de bonita piedra de sillería, invisibles e inimaginables desde la calzada.
El castillo de Aguas Mansas o Aguas Muertas, declarado monumento nacional en 1983 y cuidadosamente restaurado unos años más tarde, fue construido entre los siglos XIII y XV y en la actualidad presenta un excelente aspecto exterior, tras ser rehabilitado como sede de diversas dependencias municipales. Estuvo provisto de un foso con agua, del que pudo derivar su nombre. Es una de las principales fortalezas de La Rioja.
La iglesia de Santa María la Blanca data del siglo XVI, aunque las capillas y la torre son del XVIII. Esta torre está ligeramente inclinada y da la impresión de que se desgaja del edificio principal, al que se encuentra adosada, como si fuera a caerse. En el interior destaca el retablo mayor, del XVI. El templo fue declarado monumento nacional en 1982.
El resto de la localidad no presenta otros puntos de interés, salvo la breve calle Portales, que arranca de la Plaza del Castillo y luce un escudo en uno de sus edficios porticados. En cambio, el polígono industrial de El Sequero, situado junto a la carretera a varios kilómetros del centro urbano, cuenta con el Museo Würth La Rioja, el centro artístico más destacado de la comunidad autónoma, que está especializado en pintura y escultura contemporáneas y expone fondos propios y exhibiciones temporales de artistas internacionales de primer nivel.