
Horarios de visitas: Lun-Vie: 11:00 y 16:30 h. Sab: 11:00
Barón de Ley, una de las pocas bodegas españolas que cotizan en bolsa, cuenta con un recurso enoturístico único en el ámbito de la Denominación de Origen Calificada Rioja. Sus instalaciones se encuentran en la finca de Imas, una propiedad rural con noventa hectáreas de viñedo, que incluye un antiguo monasterio benedictino del siglo XVI, rehabilitado como sede social con un gusto excelente.
La bodega fue fundada en 1985 y construida a lo largo del siguiente lustro, toda ella en ladrillo macizo. De manera simultánea se reformó el monasterio, que fue edificado por el conde de Eguía en 1548 y utilizado como castillo antes de pasar a manos de la orden benedictina. El Grupo Barón de Ley, propietario también de El Coto de Rioja, entre otras empresas, concibió la bodega como una planta dedicada a la elaboración de vinos de gama alta. En la actualidad dispone de más de trescientas hectáreas de viñas propias, que cubren el 80% de su consumo de uva, y alcanza producciones anuales de hasta dos millones de litros.
La visita, muy completa, describe todo el proceso de elaboración del vino, desde la viticultura hasta el empaquetado de las cajas. Las viñas de la finca están emparradas en espaldera para mejorar la insolación de los racimos, que se vendimian de manera manual. La nave de vinificación posee treinta depósitos de acero inoxidable de 46.000 litros de capacidad, en los que se lleva a cabo tanto la fermentación alcohólica como la maloláctica. En un lateral de esta nave existe un “pasillo de experimentación” con varios depósitos más, de menor tamaño y forma troncocónica.
La nave de crianza contiene unas 14.000 barricas, un 80% de roble americano y el 20% restante de roble francés, que se utilizan durante un máximo de seis años. El recorrido continúa por la nave de tipificación, que alberga depósitos de acero de 90.000, 180.000 y hasta 300.000 litros para realizar el ensamblaje de los vinos. En un pabellón contiguo se encuentra el botellero, con capacidad para cinco millones de unidades. Por último, se muestra a los visitantes la maquinaria de embotellado, etiquetado y embalaje, ubicada en la misma nave.
El recorrido prosigue en el viejo monasterio, que constituye la parte más singular de la visita. La orden benedictina lo ocupó hasta la desamortización de Mendizábal, en 1836, tras la cual sirvió como residencia privada a varias familias. El Grupo Barón de Ley ha llevado a cabo un cuidadoso proceso de restauración y el edifico presenta hoy un aspecto antiguo y uniforme. En el interior se recuperaron los muebles que quedaban en el lugar y se adquirieron otros que encajaran en el conjunto.
Los antiguos establos y la zona de cocina han sido rehabilitados como instalaciones bodegueras. Las restantes dependencias constituyen la sede social de la empresa. Acogedores salones familiares, la antigua capilla, varios dormitorios, un despacho, un comedor con chimenea, diez habitaciones con baño ubicadas en las antiguas celdas de los monjes, están dispuestos como si fueran a ser utilizados en cualquier momento. Sin embargo, sólo cumplen una función museística. El Grupo Barón de Ley ha descartado la posibilidad de utilizar esta mansión como hotel o alojamiento privado. Destacan la preciosa escalera central, de madera, y una señorial sala de juntas abuhardillada, situada bajo el tejado y provista de un amplio lucernario.
Finalmente, a través del patio del monasterio se accede a la antigua bodega benedictina, un calado subterráneo de ladrillo macizo con arcos de medio punto. El contraste con las instalaciones de la bodega actual permite experimentar de manera muy vívida el transcurso de los siglos. En este espacio se ofrece a los visitantes un Barón de Ley Reserva, acompañado de algunos embutidos ibéricos curados por otra de las empresas del grupo.